lunes, 31 de agosto de 2026

 Coincidencia bibliográfica

En este mes de agosto, que hoy finaliza de los libros que he leído, entre dos de ellos he encontrado una interesante coincidencia.


El libro Impresiones de Arte de Mauricio López Robert, le compre en el Mercado del Encant, en Barcelona, como el señala el título se recogen las impresiones del autor sobre colecciones privadas, obras que no recogen los museos y que ignoramos de su existencia. Son cuadros que sólo las contemplan los dueños,  veces sus criados. En el libro se recogen obras de los mejores pintores de la pintura española: Rafael Meng, Goya, Sorolla, el Greco, Velázquez, Zuloaga. El libro se publico en 1931 y en el preámbulo el autor da la gracias a los "poseedores de las galerías, que tan amablemente se han prestado a facilitar la divulgación de arte  y de conocimiento de cuadros".  Algunos nombre de propietarios: El señor Conde de Muguiro, André Jaquemart, Galeria Santamarina en París, el Marqués de Casa Torres. Los señores Príncipes Pio, marqueses de Castel-Rodrigo...


Para la portada del libro López Robert ha elegido el cuadro de Velázquez de don Manuel de Moura y Corte Real, la descripción que realiza sobre el cuadro me parece fascinante "
 El marqués es un hombre ya viejo, está de pie, junto a una silla donde apoya su diestra, que sujeta un papel, la otra cae sobre la guarda la aguarda amplia de una espada. Ricas, severas ropas sombrías cubren su cuerpo negro, algo encorvado y abatido por el tiempo, sin que presente su atavío más colores que el blanco de la gorguera y de los velillos y el rojo de la Orden del Cristo, de la que era Castel-Rodrigo comendador mayor. La cabeza con blanca perilla que pende del mentón, una serena melancolía reviste el grave rostro, donde la nariz pesa algo sobre el bigote, también blanco y separa con su fuerte caballete los ojos. El cráneo algo desguarnecido, cúbrase aún con largo laso cabello canoso, que albea más sobre la sien, bajando hasta la oreja. Las mejillas descárnense un poco, dejando adivinar el saliente de los pómulos, y la piel cansada, marchita, exangüe de la vejez, se hunde en profundos surcos y en menudas arrugas junto a los ojos, pliega en fofas bolsas y en menudas arrugas junto a los ojos, que miran bajo los párpados cansados". 


De Luis Cernuda he leído la Poesía del Exilio, como recoge el título del libro recoge sus poemas de las distintas partes en su vida de exiliado: Escocia, Londres, Nueva Inglaterra, México (1949) y Paris (1952). 


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