De Panticosa a Ordesa
El martes 21 Carmen cumplió setenta años y para celebrarlo nos hemos ido al Pirineo aragonés.
A primera hora le comunicamos nuestro proyecto de celebración a Carmen, fue una sorpresa, después del desayuno iniciamos el viaje hasta el Balneario de Panticosa, como es costumbre paramos en La Nave a comprar pan, al paso por Sabiñánigo nos encontramos con obras en la carretera. Antes de las doce ya entramos al parquin del balneario. Atrás en Zaragoza hemos dejado los 40 grados de la nueva ola de calor.
A las doce y media teníamos programado el "baño sanador" en las Termas de Tiberio, nos hemos bañado en la piscina de hidromasaje, también en otra exterior, hemos tenido un baño turco y sauna finlandesa, para terminar nos hemos tumbado en la piedra caliente y por último hemos cogido frío en el iglú. A las dos y media hemos pasado al comedor, bufete libre. Para hacer bien la digestión hemos paseado junto al lago, entre las aguas azules y las montañas pirinaicas. Hoy no tocaba marcha, para despedirnos del Balneario hemos tomado un refrigerio en la casa de Piedra, que sirve de albergue para mochileros. Carmen aún mantenía la escarapela a la altura del corazón, como símbolo de ser la cumpleañera.
El martes 21 por la tarde fuimos a cenar al pueblo de Fiscal, Isa y Vicky, organizadoras del viaje no habían encontrado alojamiento más cercano a Torla, población donde se coge al bus hasta la pradera de Ordesa. Realizamos una visita por el pueblo, lo más interesante la iglesia románica y un batán junto al río Ara, pronto a dormir, a las seis de la mañana en pie, a las siete cogiendo el bus en Torla, hasta la pradera, desayuno en el bar de la Pradera y comienza la marcha hasta la Cascada de la Cola del Caballo, tres horas y media pasando por un bosque de hayas (Machado: No hay nada que me haga más temblar que un bosque de hayas en un pinar), después de las hayas pinar y mientras el sendero junto al rio Arazas, en su cauce se forman cascadas: Arripas, La cueva y del Estrecho, hasta llegar a las gradas de Soaso y por fin la Cola del Caballo. Misión Cumplida, quinta vez que la realizo esta marcha ¡Ahora con 71 años!.
Pequeño descanso para retomar fuerzas y vuelta a la pradera, tres horas, comida en Broto y el café en el cercano pueblo, a cinco kilómetros de Oto "las Oto en Oto" Isa y Vicky habían estado hace veinte años de campamento es este pequeño pueblo que lleva nuestro nombre, o nosotros el suyo. El calor aprieta, en la montaña el sol pica más fuerte. Hay que volver a Zaragoza, mañana Isa trabaja y Vicky tiene que volver temprano a Barcelona.
Y así termina la celebración del setenta cumpleaños de Carmen.
Quiero ser inhumado en el pueblo en que nací,
No quiero ser incinerado, no quiero que me queméis
Mis órganos, mi sangre, mi carne, no quiero
Que el fuego toque
Mi cuerpo.
Lo que en él hubo, si es que hubo algo,
La santa verdad que en él hubo,
Si es que la hubo,
El santo misterio que en él hubo,
Si es que lo hubo,
El santo dolor que en él hubo
Si es que lo hubo,
Amor mío.
No quiero ser enterrado en la ciudad en la ciudad en la que
viví.
Quiero ser enterrado en el pueblo en que nací.
Quiero ser enterrado en una tumba en el suelo.
Con una lápida clara, luminosa bajo el sol del invierno.
Quiero sentir la tierra, la tierra del pueblo en que nací.
No quiero ser enterrado en un nicho.
Porque nada morirá del todo en mí.
Porque mi fantasma enamorado querrá
Jugar como un niño nuevo entre los muertos.
Querrá jugar, tan inocentemente
Que el cielo y la tierra se conmoverán.
Querrá tocar el agua, sentir la lluvia,
Allí, en el pueblo en que nací,
Si es que nací alguna vez.






















