domingo, 23 de junio de 2019

Una noche en el edificio Paraninfo


Ayer estuvimos visitando el Edificio Paraninfo. A las diez y cuarto empezamos la visita guiada. Por la escalera monumental, frente a la puerta de entrada, subimos hasta la primera planta.


La primera sala que entramos fue en la "Paraninfo". La joven y simpática guía nos fue señalando los distintos elementos que componen esta sala; las vidrieras, el mobiliario, los tapices... a mi me trae entrañables recuerdos porque fue precisamente aquí donde me entregaron el titulo de licenciado en Geografía e Historia con especialidad de Historia del Arte. Esta sala sé emplea para grandes acontecimientos: Inicio del curso universitario, entrega de diplomas, etc.


Cinco salas más pudimos admirar en la primera planta: las trece heroínas, Pedro Cerbuna, Josefa Amar y Borbón, Amparo Poch y la sala de prensa.
En una de estas nos encontramos con la reseña dedicada a Albert Eistein, que el 12 y 13 de mayo de 1923 en el Aula Magna impartió sendas conferencias sobre la relatividad y la estructura del espacio. Yo me he puesto debajo de él, por si se se me pega algo de su conocimiento.


En la planta calle entramos en la biblioteca, con gran cantidad de libros, algunos incunables, en el mobiliario se podían observar rasguños, producidos por los estudiantes. Según comentó la guía no se han querido restaurar porque: "son vida de la propia facultad".
En esta planta se encuentra la cafetería y varias salas en las que se realizan exposiciones durante el año, están abiertas al público y fácil su acceso. Yo suelo suelo venir con bastante frecuencia.


Para terminar, en el patio interior, asistimos a un concierto de María José Hernandez. Alrededor del patio, el sótano del edificio se encuentra ubicado el Museo de Ciencias Naturales, pero éste requiere una visita de varias horas, que prometo hacerla próximamente.

¡Ah, bello verano! Cuanto te amaría
si no fuera por el bochorno, el polvo, los cinifes y las moscas.
Al anular todas las facultades del alma
nos atormentas; como los campos, padecemos la sequía;
sólo nos ocupamos de beber o refrescarnos
y de evocar con pesar el viejo  invierno,
mientras con un cortejo de dulces y de vino, en su honor
celebramos un banquete fúnebre con helados y hielo.

PUSKIN



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