Podando almendreras
Esta semana hemos estado en Robres, es invierno, con la llegada del frio realizamos la poda de los almendros que tenemos en los Mondellos.
Este año hemos comprado una escalera, con mejor apoyo en el suelo y que se puede desdoblar, consiguiendo mayor altura, me vendrá bien para podar la palmera. Con la motosierra corto las ramas secas, las que se dirigen al centro del árbol y las que están tan altas que no llega el palo cuando vareo para coger las almendras, en el mes de setiembre. Con la poda empieza el ciclo del árbol, ahora en letargo, en dos meses llegará la primavera y el almendro se llenara de flores.
Vicky me ayuda cuando me subo a la escalera, además de llevarla de árbol a árbol la sujeta cuando el terreno es irregular y no apoya bien en el suelo. El día estaba soleado, aunque hacia frio, por eso se aprovecha el invierno para la poda. En el suelo el blanco de las hierbas secas sobre el marrón de las tierra.
A las doce tomamos el bocadillo, la parada nos sirve de descanso y nos permite observar el paisaje, en pimer lugar el campo esta en barbecho, sin sembrar, le toca descanso, detrás los olivos de José Mari, son su color verde, le sigue los contornos de color azul de las sierras del Gratal y Guara y al fondo formando la línea del horizonte el color blanco, corresponde a las cumbres nevadas del Pirineo, este año muy abundante. El azul del cielo completa esta fotografía del campo robrerense.
Pero la poda no ha terminado, me quedan las ramas pequeñas, "los chupones" Los hare solito, tengo tiempo hasta finales de febrero. Las herramientas son de mano: tijeras, grande y pequeña y la mochila, color azul en la que guardo, una cadena de repuesto para la moto sierra y gel para poner en el árbol, caso de realizar un corte más profundo de lo aconsejable. El paño blanco sobre el árbol es una marca que he puesto para señalar que ha salido un olivo, casi no se distingue el verde entre la hierba, que tendré que plantar fuera del campo para que no entorpezca el crecimiento del almendro. De fondo, formando línea del horizonte la Sierra de Alcubierre, con la loma de San Blas el viejo.
Quiero de vuelta mis mecedoras
los atardeceres solipsistas,
y sonidos de la selva costera que son tercetos de cigarras y pentámetros de las payas peludas de las cucarachas.
He donado biblias a tiendas de segunda mano,
las aplasté en bolsas de basura de plástico con una lámpara del sal ácida del Himalaya.
Las biblias post bautismales las saque de las esquinas de las manos carnosas de los fanáticos, las simplificadas, fáciles de leer, parasitarias
Recuerdo más olor a goma resbaladiza de las ilustraciones brillantes de los libros de texto de biología, me quemaban los pelos.
dentro de la nariz,
y la al y la tinta que se me pegaron en las palmas.
Bajo los recortes de luna a las dos cuarenta y cinco de la madrugada,
estudio y repito.
Ribosoma,
endoplasmático.
ácido láctico,
estambre
en el IHOP de la esquina de Powers y Stetson Hills,
repetí y garabateé hasta que se abrió camino y se estanco en un lugar que ya no puedo señalar, tal vez mi intestino.
mi intestino.
Tal vez ahí, entre mi páncreas y mi intestino grueso, está el insignificante arroyo de mi alma.
Es la regla con la que ahora reduzco todas las cosas, de bordes duros y astillados por el conocimiento que solía sentarse, un paño sobre la frente febril.
.¿Puedo dejaros a ambos en paz?. Esta fe voluble y esta ciencia universitaria que me abuchea desde el fondo del aula.
Ahora no puedo creer en la Biblia, el Corán y el Bhagavad Gita mes deslicen el pelo largo detrás de la oreja como solía hacerlo mamá y exhalen por la boca "hagan espacio para la maravilla".
Todo mi entendimiento se desliza por la barbilla hasta el pecho y se resume en:
La vida simplemente
el ovulo y el espermatozoide
y donde se encuentran
y con frecuencia y qué tan bien
y todo muere allí
RENEE NICOLE GOOD
Poetisa asesinada esta semana en Minneapolis (USA)


No hay comentarios:
Publicar un comentario