lunes, 2 de julio de 2018

Descubriendo la Bretaña 


Siguiendo el viaje por Francia, el martes 26 dejamos Niort y a nuestros amigos Marisa y Francisco, y nos dirigimos a Bretaña.


A Nantes llegamos temprano, visitamos el Castillo Museo de Ana de Bretaña, un castillo con ocho siglos de historia, el museo traza un retrato de la ciudad desde sus orígenes hasta la ciudad actual. En las 32 salas hemos conocido la historia del castillo, y, a través de una serie de objetos y documentos el papel que desempeño Nantes en la Europa negrera, la vida cotidiana de sus habitantes durante las dos guerras mundiales... después visitamos la catedral, el ayuntamiento y paseamos por la ciudad, por la tarde nos dirigimos a Rochefor en Terre, pequeña localidad de corte turístico, donde cenamos. A dormir a 2 km. en la bonita casa de Pilar y Pedro.


El 27 partimos para Vannes, me gusto el puerto de esta pequeña localidad medieval, que tiene las típicas casas bretonas con entramado de madera, callejuelas empedradas y una bonita muralla. Después pasamos por Auray, me gusto el puerto y la iglesia de San Gustan de cuyo techo cuelgan reproducciones de barcas regalas por marineros en agradecimiento por salvar la vida en las tormentas sufridas en el Atlántico, después de pasar por la casa de Benjamín Flanklin marchamos hacía los monumentos megalíticos de Carnac, me he llevado una pequeña decepción porque me imaginaba que los alineamientos de menhires, cerca de mil, eran más altos, recuerdo cuando por primera vez  estudié el paleolítico, en el libro estaba escrito "el monumento funerario más importante de la Edad de Piedra", en la fotografía parecían enormes piedras de más de dos metros... Por la tarde fuimos a Concarneau, visita rápida para admirar la ciudadela fortificada y las murallas de granito; a eso de las seis llegamos a Quimper, ciudad en la que nuestras hijas habían estado con el colegio, en un intercambio. Sólo nos tuvimos tiempo para ver la catedral y dar un pequeño paseo.


El día 28 nos levantamos temprano para llegar a Dinard, pueblo que nos había recomendado Raquel, paseamos por la playa, lo más destacado son las mansiones, casi palacios, que se aprecian desde la playa. La siguiente localidad fue Saint Maló, quizá el pueblo más turístico de la Bretaña, situado en una fortaleza sus calles están apestadas de tiendas para turistas; la muralla ofrece unas bonitas vistas del Océano Atlántico. Para comer nos trasladamos a la cercana localidad Concale, el pueblo de las ostras, en el menú se incluían media docena, desde la playa se pueden apreciar el parcela miento que se ha hecho de la playa, desde la que constantemente están pasando remolques con sacos de ostras.
Después de comer a la tarde llegamos a Saint Michel, la obra arquitectónica más espectacular del viaje, algunos afirman que es una maravillas del mundo actual, me apunto. Llegamos a la seis de la tarde, para ver subir la marea, lástima que la abadía estaba cerrada, pero valió la pena ver como las olas del océano iban adelantando terreno hace dejar rodeada toda la roca. ¡Una maravilla para la vista!



En Dinan, recorrimos el casco de esta ciudad medieval, subimos a la torre del reloj, visitamos la abadía del San Savoeur y la iglesia de San Maló, y el castillo, también recorrimos parte de las murallas. En la parte antigua nos encontramos con las típicas casas de madera de Bretaña, están un poco torcidas, algunas de ellas parecen que se van a caer.
A comer fuimos a Rennes, la capital de la Bretaña, íbamos justos de tiempo así es que sólo pudimos visitar el Parlamento de Bretaña, que resultó la mayor decepción del viaje, porque una guía en francés nos entretuvo hora y media sin a penas enseñarnos el Parlamento, es más exacto llamarlo palacios de Justicia, porque se veía gente con toga. También visitamos la catedral y la oficina de turismo, enclavada en una antigua capilla reconvertida.
A cenar llegamos a Niort donde nos esperaban nuestros amigos Marisa y Paco con su hija y nietos y unos amigos... ostras con champan francés, buena despedida de Francia.


El tiempo es mal ladrón: sólo le roba al hombre

Sus posesiones de infeliz mendigo.

Más si aquellas desdichas pudiera recobrarlas

Ya no sería más la sombre que él ha sido,

Sino el rey legendario que aún tiene que nacer.

El sueño es la materia de que el dios está hecho,

Y como al fuego el agua la carne lo aniquila
FRANCISCO BRINES







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