jueves, 31 de octubre de 2019

Exhumación de Franco

Esta semana se ha producido una buena noticia; la exhumación de Franco del Valle de los Caídos.


Estando en la universidad, año de 1990, en Historia del Arte Contemporáneo, la profesora Carmen Rábanos, dentro de la arquitectura española de postguerra nos explico la iglesia del Valle de los Caídos: "Es una basílica sepulcral, excava en la roca con aire barrocos. " la basílica del Valle de los caídos cayó en un examen parcial. Posteriormente la visite en julio de 1998, estando de vacaciones en Madrid nos acercamos un fin de semana.


Aparte del valor artístico de la obra arquitectónica, más bien poco, esta el valor simbólico, el sacar al dictador de la tumba mausoleo que se mando construir, para mi es una buena noticia y no importa la fecha en que se ha producido... El asesino no puede ni debe estar con sus victimas.


El 20 de noviembre de 1975 murió Franco, en el cuartel de San Lamberto y creo que en todos de España se colgó su cartel con su "testamento político". Yo estaba haciendo la mili en aviación en Zaragoza, a consecuencia de la muerte del dictador se suspendieron los permisos y nos acuartelaron, la medida duro una semana, los temores de los mandos militares no se cumplieron y "la vida siguió igual" dos meses después me dieron la licencia... aquí estoy junto a Manolo, Paco y Fernando con los que entable una entrañable amistad.



Los protagonistas de la Construcción del Valle de los Caídos fueron los presos republicanos, algunos de los cuales murieron mientras trabajaban en la construcción de la obra... Otros presos, como los hermanos La Peña de Calatayud fueron llevados después de haber sido fusilados por sus verdugos fascistas y aún se ha permitido a la familia su exhumación. ¡Justicia para ellos!


No caigáis en la trampa del violento
cantando los fulgores de la sangre,
sus matices de sol, clavel y púrpura.
su esplendor de heroísmo o sacrificio.
La sangre sólo es bella adivinada
en su rumor más hondo,
en el labio mordido con la tierna
fiereza del amor; en la entregada
revelación del cuerpo labradío;
en el latir del corazón materno
brizando suavemente la esperanza.


IDELFONSO MANUEL GIL




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